Tras dos expediciones en kayak de mar, hemos decidido enfrentar nuevos desafíos. Esta vez, nos valdremos del kayakismo y el montañismo, dos disciplinas que van de la mano, para intentar por primera vez el cruce transversal de la Patagonia, desde el océano Pacífico hasta el océano Atlántico, recorriendo más de 660 kilómetros por agua, tierra y hielo.
La filosofía es la misma: seguir explorando tierras poco conocidas sin ayuda externa y contando solamente con nuestros propios recursos; seguir llevando más allá nuestros límites y miedos.
Navegaremos los fiordos chilenos en un kayak doble que una vez llegados al Campo de Hielo Patagónico Sur se dividirá para convertirse en dos trineos. Para cruzar los hielos, seguiremos la ruta que hicieran el explorador británico Eric Shipton y sus tres compañeros hace más de 40 años entrando por el glaciar Jorge Montt y saliendo por el glaciar Upsala. Esta es la parte crítica de nuestro itinerario ya que tendremos que sortear laberintos de gigantes grietas cubiertas por nieve, vientos que superan fácilmente los 120 kilómetros por hora y temperaturas de 20 grados bajo cero.
Finalmente navegaremos el lago Argentino y el río Santa Cruz para llegar al océano Atlántico.
Licenciado en Ciencias Políticas, casado, con un hijo y mentor de esta expedición, comparte su vida profesional como agente de viajes en Londres con su pasión por la aventura. Viejo kayakista de mar, Pablo organizó y lideró dos grandes travesías: cabo de Hornos en 1999 e isla de los Estados en 2001.
Pablo es especialista del portal de deportes de aventura www.aventurarse.com y colaborador de la revista Tiempo de Aventura. También es miembro del Explorers Club de Nueva York y del Richmond Canoe Club de Londres, donde se entrena en kayak. En 2005, realizó el curso de 5* para kayakistas de mar del British Canoe Union.
En Mendoza, Pablo completó el curso de escalada en hielo en Puente del Inca con Mauricio Fernández. Entre sus logros, cuenta con una cumbre en el cerro Aconcagua y numerosas escaladas en las paredes de Los Arenales y Bariloche. Por las noches, entrena en el muro cubierto del Westway Sports Centre de Londres.
En esta expedición, Pablo estará a cargo de la organización general, fotografía y video. También será responsable de todo lo concerniente a la navegación en kayak. > Enviame un mensaje
Casado y con tres hijos, comparte su vida profesional como agente de seguros en Argentina con su pasión por el montañismo. Desde 1991, Juan ha participado en numerosos cursos en roca, hielo y técnicas de rescate, impartidos por el instructor
y guía de montaña de la UIAA Mauricio Fernández.
En Mendoza, Argentina, escaló el cerro Aconcagua de 6.969 metros y cuenta con múltiples cumbres invernales en el cordón del Plata, de 5.500 metros. En Los Arenales, Juan completó más de 100 rutas en roca y escaladas en big-wall.
En invierno, entrena en las cascadas de Puente del Inca.
En 1995, Juan lideró una travesía por los hielos
continentales. Entre tantas escaladas, también se las ingenió para cruzar los Andes a caballo en dos oportunidades.
En Bariloche, en los años 1999 y 2001, escaló diversas rutas en las paredes del refugio Frey del macizo cerro Catedral. En marzo de 2007 escaló el pico Argentino del Cerro Tronador, de 3554 metros.
Juan es nuevo en el mundo del kayakismo. En esta expedición, estará a cargo de la seguridad y los equipos necesarios para el cruce de los hielos. Además, será responsable de la alimentación necesaria para los 30 días de travesía. > Enviame un mensaje
Se extiende a lo largo de más de 330 kms entre Argentina y Chile. Su superficie total, que incluye 1.500 kms² de glaciares contiguos, era de 13.500 kms² en 1945, pero para 1986 se redujo a 13.000 kms², lo que equivale a la pérdida de una superficie mayor al de la ciudad de Buenos Aires: un dato impresionante que refleja los efectos del calentamiento climático en una de las reservas de agua potable más importantes del planeta.
Que la región haya quedado prácticamente inexplorada hasta años recientes sólo se debe a lo inaccesible del terreno. Uno de los escollos más importantes es el inclemente clima patagónico, famoso por ser uno de los peores del mundo: en este ambiente subantártico los vientos superan fácilmente los 100 kilómetros horarios y la temperatura desciende hasta los 30 grados bajo cero.
La altura promedio es de 1.500 metros sobre el nivel del mar y los glaciares
muy extensos.
Muchos exploradores siguieron a los pioneros Dr. Reichert y padre de Agostini, pero sólo en el año 2003 se reclamó el primer cruce integral de los hielos, sin apoyo externo y con la sola ayuda de barriletes de viento, desde Caleta Tortel hasta Puerto Natales…y no sin controversias!
Al norte del paralelo 49° de latitud sur, el campo de hielo se presenta como una meseta uniforme, con solo algunos nunataks (cimas rocosas no cubiertas por hielo que sobresalen sobre la superficie de un glaciar).
Entre los paralelos 49° y 50° de latitud sur, se dejan ver tres cadenas paralelas que corren de norte a sur, a 20 kilómetros una de otra. No son contiguas y los campos de hielo que cubren los valles que las separan escapan tanto hacia el este como al oeste a lo largo de brechas.
Hacia los 50° 24’ de latitud sur, los hielos se ven interrumpidos por dos fiordos transversales: el fiordo Mayo del lago Argentino y el brazo noreste del fiordo Peel del océano Pacífico. La distancia entre ambos fiordos es de apenas 18 km.
Al sur de este estrechamiento, los hielos se angostan y no presentan grandes mesetas heladas. Los glaciares más importantes de esta área son el Perito Moreno, el Grey y el Tyndall.
Entre los picos más espectaculares se encuentran los del Paine, con sus jóvenes laderas de granito, y los del grupo del Fitz Roy que incluyen los famosos Cerro Chaltén (3.405 metros) y Cerro Torre (3.102 metros).
